Es difícil tener una opinión dispar e intentar debatirte a ti mismo frente a un televisor lleno de babas electorales. Ni siquiera me pongo de acuerdo a la hora de cambiar de canal. Es como una travesía de imágenes flasheadas que te taladran en el subconsciente. Sé que tengo mucha plancha televisiva pendiente pero me quiero dar una tregua antes de volver a streaming, torrents y demás. Es inútil. Intento reconciliarme con lo generalista pero es inútil. Es un entorno tan árido que el mero hecho de intentar hacer zapping en la TDT es una labor fatigosa. Posiblemente me falten unos pocoa años para acomodarme fielmente ante cualquier serie turca o rancionacional de aquí.Cuando llegue ese momento disfrutaré con mi mirada perdida esa melopea catódica de tertulianos renacentistas que escupen sabiamente consejos, normas de conducta y moralidades dictadas por San Dios del Gran Poder del Balance de Resultados. Externalizamos hasta los pensamientos y las disidencias. Somos la hostia.
Mientras tanto vere solo y exclusivamente lo que me dé la gana en mi particular y exclusivo underground de andar por casa. Por desgracias, en este mundo nadie me hará dudar. Me quedaré con mis verdades absolutas.
THE HIVES - BOGUS OPERANDI (2023)
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