No hay ouija que aguante al espíritu navideño. Te reúnes con un grupo de familia o de seres queridos. Pones tu índice en el vasito invertido e invocas con los ojos cerrados y muy concentrado a esa ánima del año nuevo para que te reconforte y te coma la oreja. Para que olvides que te quedan por delante once meses salvajes y despiadados. Pregunta a ese ectoplasma si este año que se fue hizo algo para mejorar nuestras simples vidas llenas de huesos y vísceras. El esoterismo es la religión de los pobres. A mí me molan los viajes astrales aunque, ver mi cuerpo abajo mientras floto, de da un poco de desasosiego. Si me dan ganas de mear ¿cómo hago? ¿desde abajo hacia arriba o al revés? Lo sobrenatural es un sindiós que me trae de trastocada cabeza.
EL DIABLO DE SHANGAI - BOVISCOPOFOBIA (2023)