El olor a comida en la ropa nos delata. Generalmente estos efluvios van acompañados de sesiones largas o cortas, pero intensas, en las cuales, nadamos en un mar de placeres culpables. Un auténtico desbarre descontrolado. Da igual que sea ramen, pad thai, sopa de wonton, chuletón, arroz con cosas o menú de sidrería. Las fragancias que nos llevamos a casa es el mejor marketing que pueden hacer estos establecimientos. Estamos preocupados por el posible espionaje que nos hagan desde los tiránicos smartphones pero nunca reparamos en las fragancias que nos incrustan y que nos llevamos a casa perdurando en el tiempo. Suficiente para hacernos recordar aquello de que si un programa de 30 grados, con suavizante, lejía de color, detergente y programa sintético, sería capaz de llevarse toda aquella resaca de culpabilidad y buenos propósitos inútiles futuros de "no lo volveré a hacer" Solución: Siempre quedará el servicio a domicilio y comer en pelotas. Una buena ducha es el mejor reseteo. Un emocionante volver a empezar.
THE BIRRA'S TERROR - ESTOY BIEN (2023)
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