Soy el perfecto inútil que no sabe ni poner un cuadro en la pared. Rezo a inexistentes dioses de fábula para que todo en casa se quede como esté. Procuro usar con extremado cuidado todo lo que tenga que ver con grifería, electricidad, albañilería, pintura, ebanistería... Cualquier ruido extraño por pequeño que sea me pone de los nervios. Tengo tipificados todos y cada uno de ellos. Si cruje levemente la tarima, si la nevera tiene lapsus eléctricos, si hay un hilillo de agua que sale por donde no debe de la alcachofa de la ducha, si un lavabo hace el amago de atragantarse. Uff. Una puta pesadilla. ¿Qué hago entonces? Pues llamar y poner un par de cervezas en lugar de velas al Santo Manitas que me devolverá la paz y el sosiego a mi vida. Si tuviese que matar a alguien o prostituirme para pagarle lo haría sin duda. Eso lo saben las carroñeras aseguradoras que se nutren de perfectos inútiles como yo.
SANDRÉ - PERRO (2022)
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