Tristeza hasta ahora jamás me insinuó ni me enseñó la vida de mierda que tengo. También me enseñó que la de cualquiera no difería en mucho de la mía. Existencias sometidas en espera de cualquier oferta inventada por Amazon o marcadas por el piloto automático de la cantidad de años que muchos pasan como un alarde para audiencias convencidas de antemano. Para ellos son una simple competición. Piensan que los demás somos un número a batir y superar. Soy un oído sordo en mitad del camino escuchando conversaciones íntimas conmigo mismo. Tristeza me habla y yo estoy de espaldas en el espejo y miro lo que me enseña. Mis ojos son un reflejo húmedo del pasado. Mi sonrisa es un breve y leve trazo horizontal de un lapicero HB con goma de borrar. Estoy todavía. Tristeza me agarra por los cojones y yo me retuerzo. Abro la ventana. Dejo airear mis mierdas que sé que volverán o no. Allá ellas. Beso una imagen esposado por ella. Mis brazos están inmóviles. Intento acercarme y parece que haré un salto de esquí en año nuevo. No tengo brazos ni piernas y, sin embargo, quiero abrazar y besar ese eco, ese reflejo al que pregunta. No hay nada que hacer. Por la noche tristeza me acunará y yo me meteré los dedos en mi garganta para intentar vomitar encima de ella. Jamás lo consigo. Así un día y otro y otro y otro. Cuando menos se lo esperé le llenaré con un impulso descontrolado de vida en toda la cara. Pero eso será, o no, en otro instante. Tal vez, acaso, pudiera ser, ya veremos, ya nos vemos, escríbeme, nos llamamos, cuando llegue te digo algo….
DEPECHE MODE - GHOST AGAIN (2023)
No hay comentarios:
Publicar un comentario