Me mojé las manos de lágrimas y miré hacia atrás en el espejo donde se refleja el silencio de los días. Los deseos se diluyen en cada amanecer de cielos de horizontes naranjas. Quizá, a estas horas, es demasiado temprano para levantarse. Hace mucho frío en un compendio de gripes habituales y excepcionales. Hablar de enfermedades es de competitivos viejos rancios sin vida.
Ahora huelo el viento. Ese viento que te llevó a un viaje. Lo sentí. Te dije que avisaras cuando llegaras y aun estoy esperando. Aunque, sé que, jamás te irás mientras recordemos lo felices que fuimos a tu lado. Lo siento. Así son las cosas y te tienes que aguantar aquí en esta vida llena de alfombras rojas sin destino de estrellas. Nunca nos faltará un motivo para brindar lo suficiente por ti. Por tu existencia y por una escandalosa carcajada que todavía retumba en nuestra destrozada e ilusionada emoción de bajo alcance.
VAN MORRISON - SOMEONE LIKE YOU (1987)
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