Después de cada orgasmo
me sumerjo en un profundo acantilado gris empujado por un tormentoso
vendaval de lágrimas. Debería ser una fiesta de disfrute y puro
hedonismo (placer es una palabra tabú) pero, es una oscura y vacía
caída sin red a una oscuridad de recuerdos. Quizá me complico la vida.
El amor propio, como la autoestima, debería ser el arranque que invite a
afrontar la exclusividad de un nuevo día como si fuese la única verdad
verdadera y real. La realidad es que hay muchos días únicos y que no hay
que pensar cómo te sentirás después de después. Son de
las primeras cosas que se intuyen más que aprenden en la tiránica pubertad. Joder. No
digáis que también hay que quedar bien y poner excusas ante
los autogatillazos que, también existen ¿eh? Como creo que decían los Beatles "el fornicio (o vivir), es fácil si tienes los ojos cerrados (y no te da por mirar abajo diría yo)" También hay que recordar esos versos del soneto "Miré los muros de la patria mía" donde dice aquello de "...mi báculo más corvo y menos fuerte". El autor lo búscais. Justificad el estar todo el puto día con el móvil para no ver nada y asimilar menos.
LA MARAVILLOSA ORQUESTA DEL ALCOHOL - HABLAR SIN LEÍSMOS (2023)
No hay comentarios:
Publicar un comentario